Recuerdo con cierta nostalgia la primera vez que leí “La Historia Interminable” hace ya muchos años. Recuerdo llevarla en la mochila para leerla durante el recreo, seguir los pasos de Bastian y Atreyu, viviendo un libro por primera vez, atrapada en la historia, creciendo con los personajes.
Harry Potter me llego ya mayor, pero me permitió acercarme a un libro con los mismos ojos que en los dias de colegio: ilusionada, y abierta a la fantasia y a la imaginación. Siete libros, siete años, que crecen y evolucionan. Un personaje desde la infancia hasta la mayoría de edad.
Creo que el acierto de JK. (entre otros muchos) consiste en que la historia del niño de 11 años se cuenta para los niños de 11 años, y la historia de Harry con 17 se cuenta para chicos de 17.
Me confieso fan incondicional de los libros y las peliculas de la saga Harry Potter y desde aquí te invito, si es que no has leido los libros, a que les des un vistazo.
Mientras tanto nos podemos preparar para el estreno este verano de Harry Potter y el misterio del Principe, para lo que os invito a ver el trailer. A mi me ha parecido espectacular.
Los más agoreros decían que las temporas anunciaban una nevada más. No se si una nevda, pero desde luego esta tarde de sábado ha sido más de invierno que de primavera.
Es una de esas tardes en las que no se puede salir de casa, y el tiempo te induce a la melancolía.
No se por que me he acordado de Nottin Hill, de la escena del paseo por el mercadillo.
No solo es por que la escena esté francamente bien rodada: para mi, independientemente de que nos guste el género de esta peli, esta escena es cine, por que dice sin una sola palabra, muchas cosas. Habla del paso del tiempo, de como en ocasiones el tiempo vuela a nuestro alrededor sin que nos demos cuenta, de como pasamos por la vida. ¿Nunca te has sorprendido a ti mismo calculando cuanto tiempo ha pasado desde que conoces a un amigo y descubriendo sorprendido que ya han pasado 20 años?. Y es que a veces 20 años no son nada, solo un paseo por el mercadillo.
Esta semana, como clásico imprescindible, y por seguir con las comedias, la recomendación es Historias de Filadelfia.
La Herpburn interpreta a Tracy Lord, una mujer de la alta sociedad de Filadelfia, guapa, inteligente, y muy perfeccionista que está a punto de casarse con George Kittredge, un hombre hecho a sí mismo con ciertas aspiraciones políticas.
Es el fin de semana de la boda y en la mansión familiar todo está casi listo para el enlace. Con ayuda del exmarido de Tracy, CK Dexter Haven, interpretado por Cary Grant, unos periodistas de una revista de dudoso gusto se cuelan en la boda para “robar” un reportaje.
Unos padres casi divorciados a causa de una infidelidad, un tio borracho, un exmarido con intenciones no muy claras, una hermana pequeña que se entromete en todo, un prometido muy interesado en la posición social y una publicidad que ella odia… todo esto es demasiado para la protagonista, que en un momento de catarsis encuentra apoyo y comprensión en el periodista Macaulay Connor, interpretado por James Stewart.
Una pelicula muy divertida con un trio de protagonistas excepcional. Y para muestra un boton. Esta es una de mis escenas favoritas.
Tal vez, cuando le explique a mi hija dentro de unos años, que la primera tele que vi en mi vida era en blanco y negro, que solo habia dos canales (que se cambiaban con una rueda) y que no emitía todo el dia, se muera del ataque de risa. Y es que asi contado, parece que fue hace una eternidad.
Me acuerdo de aquella época en la que los jueves por la noche emitian “ciclos” de peliculas clásicas, como “Herpburn y Tracey” y durante un par de meses podías ver grandes clásicos del cine a horas normales.
La recomendación para hoy, o para el finde, o para cuando te apetezca, “La Costilla de Adan”. Una pelicula divertidisima sobre un matrimonio de abogados de Nueva York, que se enfrentan en un caso: él como fiscal y ella como abogada defensora de una mujer que dispara a su marido cuando le sorprende con otra mujer.
El ritmo, las interpretaciones magistrales de Herpburn y Tracey, un guión sin desperdicio… hacen de La costilla una pelicula de esas que hay que volver a ver cada cierto tiempo.
Una de las cosas que tal vez más me gusta de esta pelicula es que no ha perdido vigencia. Aunque la temática esta tratada desde la visión de los años 50, las palabras de Amanda en esta escena podrías oirlas en cualquier cafetería.
Parece que cuando hablamos de clásicos del cine, tenemos que hablar de dramones o personajes profundisimos y atormentadisimos. Y nos olvidamos que hay comedias como casi todas las de George Cukor o Billy Wilder que son grandisimas peliculas, y han sido rodadas con tanto o más esmero que Ciudadano Kane.
Decido. Por lo menos una vez a la semana, posteo para recomendar un clásico que ver.
Dicen que dias de mucho visperas de nada. Ayer no sabiamos muy bien elegir entre Mujeres Desesperadas, Bones, The Closer o Cuestion de Sexo, en cambio hoy la parrilla esta más bien sosa. El futbol no me apasiona y ver cuatro episodios de Mentes Criminales seguidos me parece un poco demasiado.
Este finde he visto El Curioso Caso de Benjamin Button y la verdad es que me ha gustado bastante. Visualmente es espectacular, y no solo por Brad Pitt que dicho sea de paso cada dia esta más guapo.
La ambientación, el ritmo, la historia… una peli de esas que te hace salir de la sala con el pañuelo en la mano y un poco acongojada y un buen sabor de boca. Quizá lo que menos me ha gustado ha sido Cate Blanchett, a la que no acabo de cogerle el punto. Me encanto en Elisabeth y desde entonces no me ha entusiasmado en ninguna otra pelicula.