El telediario de la Primera de hoy me ha resultado francamente descorazonador.
Por un lado nuestro Papa desaconsejando el preservativo en Africa, por otro las labores de busqueda del cuerpo de la joven sevillana y por otra parte dos juicios a dos hombres acusados de matar a sus parejas sentimentales.
A una se le atragantan las palabras y las opiniones. Que pena que estas noticias ya sean habituales de los telediarios. Que pena.
Una de las victimas de la violencia de género había vuelto a convivir con su pareja después de que este individuo saliese de la cárcel, tras cumplir condena por agredirla. Renunció al programa de protección y lo acogió en su casa. Tal vez esta mujer pensase que la cárcel lo había rehabilitado. Que pena.
El otro acusado ha declarado que no recuerda nada del momento en que asestó (presuntamente) ochenta y tantas puñaladas a su pareja, a pesar de que cuando fué detenido reconoció su crimen. Tal vez piensa que en este pais matar a tu mujer no solo te deja gusto, sino que tambien sale practicamente “gratis”. Que pena.
Las mujeres africanas tienen que vivir con el sometimiento, las violaciones, las redes de prostitución, la poligamia y el SIDA y aún así las decimos que usar condón es pecado. Que pena.
Espero que la próxima gran Revolución de la que hablen los libros de historia sea la de las mujeres. Yo a esa me apunto.