Acabo de leer en un blog muy conocido sobre temas de niños, padres y demás historias un post muy “encendido” (digamoslo así) sobre la lactancia natural.
Para mí, como madre, la experiencia de la lactancia fue horrible. Los “Integristas de la Lactancia” te comen el cerebro durante el embarazo y los primeros momentos de forma sistemática. La lactancia materna es lo mejor. Nadie lo duda a estas alturas, pero te lo dicen, te lo repiten, te lo meten por los ojos y en mi caso me crearon un autentico trauma.
Alguna de las que lea esto sabra de lo que hablo. Cuando dí a luz a mi niña yo ya tenía clarisimo que DEBIA dar el pecho: le pasas defensas al niño, adelgazas, previenes el cancer de utero, creas un vínculo increible… todas esas cosas que los Integristas te cuentan.
Al principio, mi hija me hizo grietas, en lo dos pechos, pero a pesar del dolor, seguí dandole pecho. Luego tuve mastitis, en los dos pechos, y aún así yo quería seguir dándole el pecho a mi hija. La hora de dar de comer a mi hija era una tortura. La toma de las 3 de la mañana era especialmente difícil.
Finalmente, la pediatra, sentada en el despacho con la matrona, me dijeron, palabras textuales: “O dejas de dar el pecho inmediatamente o te ingresamos a ti y a la niña”.
Ese mismo día, cuando iba a comprar la leche en polvo, me sentia como si fuese a comprar drogas. Pero, las cosas como son. En el momento que empezamos con los biberones todo empezo a ir bien. Yo estaba más relajada, la niña cojía mejor el peso, y nuestra relación y nuestro vinculo fueron mas fuertes por que las dos estabamos mejor.
Ojalá hubiese podido darle el pecho. Pero no me arrepiento de haberme pasado al bibe.
Me parece estupendo que se favorezca la lactancia materna, pero no me gustan los métodos que se emplean.
Quizá fuese mejor, que se acondicionasen más lugares en centros comerciales y organismos oficiales (a mi me toco dar el pecho en el Hall de la Tesoreria de la Seguridad Social)