Cyrano de Bergerac

Es curioso pero poca gente sabe que esta obra se basó en un personaje real. Edmon Rostand fue el Christian de su propia historia, ya que creo un personaje que le supero: nunca volvió a escribir nada que estuviera a la altura de este gran personaje.

Todos, incluso los que no han leido la obra o no hayan visto alguna de las versiones cinematográficas, conocemos la historia de Cyrano, un hombre de desproporcionada nariz, enamorado perdidamente de una mujer, Roxana, que esta enamorada a su vez de un cadete muy guapo, Christian.

Pero al margen de la historia de amor, que me parece maravillosa, siempre me fascino el personaje. Hombre de letras y poeta, ingenioso, valiente, sincero, capaz del sacrificio más grande que se puede hacer por amor… y aun así el no se sentía completo, le dice a Christian que entre los dos sumaran un amante completo. Pocos personajes de la literatura me han cautivado tanto como Cyrano. Por eso me parecía justo dedicarle este post, a él y alguien muy especial para mi que a pesar de estar muy lejos, siento muy cerca de mi corazón.

Un besuco.

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Un clásico

Tal vez, cuando le explique a mi hija dentro de unos años, que la primera tele que vi en mi vida era en blanco y negro, que solo habia dos canales (que se cambiaban con una rueda) y que no emitía todo el dia, se muera del ataque de risa. Y es que asi contado, parece que fue hace una eternidad.

Me acuerdo de aquella época en la que los jueves por la noche emitian “ciclos” de peliculas clásicas, como “Herpburn y Tracey” y durante un par de meses podías ver grandes clásicos del cine a horas normales.

La recomendación para hoy, o para el finde, o para cuando te apetezca, “La Costilla de Adan”. Una pelicula divertidisima sobre un matrimonio de abogados de Nueva York, que se enfrentan en un caso: él como fiscal y ella como abogada defensora de una mujer que dispara a su marido cuando le sorprende con otra mujer.

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El ritmo, las interpretaciones magistrales de Herpburn y Tracey, un guión sin desperdicio… hacen de La costilla una pelicula de esas que hay que volver a ver cada cierto tiempo.

Una de las cosas que tal vez más me gusta de esta pelicula es que no ha perdido vigencia. Aunque la temática esta tratada desde la visión de los años 50, las palabras de Amanda en esta escena podrías oirlas en cualquier cafetería.

Parece que cuando hablamos de clásicos del cine, tenemos que hablar de dramones o personajes profundisimos y atormentadisimos. Y nos olvidamos que hay comedias como casi todas las de George Cukor o Billy Wilder que son grandisimas peliculas, y han sido rodadas con tanto o más esmero que Ciudadano Kane.

Decido. Por lo menos una vez a la semana, posteo para recomendar un clásico que ver.

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